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De cómo un psiquiatra inventó la ideología de género (Victor Pagano)

Texto publicado en Revista ATLAS, número 17

(reproducir citando la fuente, gracias)

Si yo fuese un youtuber, este podría ser un buen título para hacer clickbait. Pero ahora que ya tengo su atención me extenderé un poco más en la idea. Que las ideas sobre el sexo y la identidad sexual ingresen al conocimiento público a través de la medicina o ya más cercano a nuestros días, con la psiquiatría, es algo regular. Ha ocurrido con “onanismo”, así como con “homosexualidad”, tanto como con “sadismo” y su no tan antagonista, “masoquismo”.  No quiero decir con esto que la medicina o la psiquiatría hayan inventado ninguna de estas identidades o prácticas; sí quiero decir que la medicina les ha franqueado la puerta para ingresar al mundo de las ideas cultas, aquellas de las que todo el mundo puede sentirse con derecho a hablar en una mesa familiar. Con la idea de “género” ha pasado lo mismo. Un psiquiatra neozelandés, que emigró a Estados Unidos aparece como el descubridor – aunque para algunos, inventor, y a eso vamos- del concepto de género como manifestaciones socioculturales basadas en el sexo como dimensión corporal. No es momento de hagiografías, sin embargo: John Money tiene sus puntos oscuros, ha tenido esta idea y sus teorías han significado grandes avances para la comunidad transexual, pero también tuvo su gran responsabilidad en el caso Brenda/David Reimer, aunque eso es otra historia.

Es necesario aclarar que este reconocimiento fue bastante tardío, cuando el feminismo comenzó a contar su propia historia usualmente señaló como hitos de la aparición del concepto de género, el famosísimo (y excelente) artículo “Tráfico de mujeres” y posteriormente el trabajo de Judith Butler. Paul B. Preciado y más acá en el tiempo Sheila Jeffreys volvieron a adscribirlo a Money.

Hasta aquí, historia. Ahora, lo curioso. Me detuve algunos párrafos atrás en la (muy, extremadamente breve quizá) reflexión (y poco profunda) acerca de si el género se había descubierto o se había inventado. Esto tiene su correlato en la reciente discusión entre teoría de género (gender theory) y la “ideología de género”, término que funciona como la contraparte -como decirlo… ¿conservadora?- principalmente de la mano de algunas adscripciones religiosas (o, siendo más justos, algunas alas, a veces hegemónicas de esas confesiones). ¿Por qué “ideología”? Bien, con el término “ideología” ocurre como con tantos otros conceptos que sabemos usar pero que nos cuesta un poco más definir: Por eso es tan útil. Utilizaremos dos fuentes posibles.

En La filosofía como arma de la revolución, Althusser -que ya veremos por qué es una fuente especialmente relevante- sostiene que en una sociedad las personas participan de tres actividades, la económica, la política y la ideológica. La ideología está compuesta de representaciones que refieren a las demás personas, la naturaleza, la sociedad, incluyendo la economía y la política. “Sin embargo, estas representaciones no son conocimientos verdaderos”, y si bien pueden contener elementos de conocimiento, estos están sometidos al conjunto de representaciones ideológicas, que como sistema siempre está “falseado y orientado”. Si quieren conocer la verdadera forma de las estructuras que da forma a sus vidas, los hombres deberán recurrir a otra actividad: la ciencia.

Ahora, no tanta gente ha leído Althusser -ha leído otras cosas quizá, tampoco no es un must– y eso no significa que no use el término “ideología” o su familia de palabras de manera más o menos acertada. En La ideología, recogiendo esta idea con su práctico espíritu inglés, Eagleton se preguntará “¿Qué querrá decir pues alguien al observar; en el curso de una conversación en un bar: «¡Bah, eso es pura ideologíal»?” Descartando que no está señalando que eso que se dice es mentira (diría sencillamente que es mentira) o que tampoco quiere señalar un claro caso de “cierre semiótico” o que confunde la “realidad lingüística y la realidad fenoménica”, se decantará por el hecho de sostener en una conversación normal que alguien habla de forma ideológica, es seguramente mantener que está juzgando un tema particular según algún rígido armazón o mediante ideas preconcebidas que deforman su comprensión. Más adelante, en un intento de aclarar sus usos más específicos, y habiendo descartado varias definiciones posibles, se decanta por la del filósofo político Martin Seliger:

…conjunto de ideas por las que los hombres proponen, explican y justifican fines y significados-de una acción social organizada y específicamente de una acción política, al margen de si tal acción se propone preservar, enmendar, desplazar o construir un orden social dado.

Señalará igualmente la desventaja de que desechar del concepto de ideología un elemento central de otras definiciones: la ocultación y «naturalización» de la realidad social. Finalmente su punto de vista personal será “que los significados de ideología amplio y restrictivo tienen sus usos, y que su incompatibilidad recíproca, al ser fruto de historias políticas y conceptuales divergentes, debe reconocerse sin más.” Práctico espíritu inglés.

Todo este rodeo nos trae al tema del título: La “ideología de género”. Cuando uno, ciudadano argentino y filósofo de escritorio, siguiendo los procedimientos apropiados para iniciar una investigación según las adscripciones mencionadas, googlea John Money, surgen resultados con un título muy parecidos al de este artículo junto con otros más sensacionalistas del estilo “La aberración de John Money: la historia que los ideólogos de género no quieren que conozcas”. En esos casos no se trata (sólo) de clickbait, sino de gente que quiere sentar una posición. Muchos son de páginas relacionadas con diferentes confesiones religiosas, las cuales, a su vez, también podrían ser señaladas (¿o acusadas?) de ideológicas. Lejos de mí intentar limitar la expresión religiosa; entiendo además que son universos discursivos con sus propios sistemas de legitimación, ajenos en la mayoría de los casos a la legitimación científica, sin que esto signifique una expresión de desprecio a las formas religiosas de verdad.

Fuera de estos usos, que han ido ganando espacio en la, digamos, “reacción conservadora” a los avances en cuestiones de género, resultan pocos los usos académicos o científicos del término “ideología de género”. Que resulten escasos significa que de todas formas existen, y dados los dos antecedentes que voy a mencionar a continuación, es esperable que en el futuro los volvamos a encontrar. El primer ejemplo es el de la revista Salus, ”revista indizada y arbitrada, órgano oficial de divulgación científica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo” según nos informa Redalyc. En su número de julio de 2017 (el último, no sé si casualmente) en su sección Tópicos de actualidad, aparecen algunas colaboraciones bajo el título, justamente, de “Ideología de género”, en la que en primer lugar, se caracteriza al feminismo como un hijo directo del marxismo y su visión dialéctica de la historia –aquí el vínculo con Althusser se muestra en toda su gloria-, se menciona al concepto de género como la “teoría Money”, y luego de la mención de un caso canadiense en que un varón adulto, con comportamiento hasta ese momento heterosexual, comienza a sentirse una niña de ocho años, se propone la siguiente comparación:

Con el mismo criterio, si llega a consulta una paciente anoréxica que afirma sentirse y verse gorda, a pesar de su notoria y extrema delgadez, el terapeuta no debería contradecirle porque lo importante no es la evidencia física sino su sentir subjetivo. El caso es más dramático porque la persona, al no recibir la alimentación necesaria, morirá.

Dejo las conclusiones respectivas a mi lector. En la segunda de las colaboraciones se menciona el otro ejemplo de apariciones científico/académicas del término “ideología de género”. Sin menospreciar la importancia académica que pueda tener Salus, este segundo ejemplo gana un poco en fuerza, es una declaración oficial del American College of Peditricians de 2016, y fue actualizado en la página oficial en noviembre de 2017 y se titula, directamente Gender Ideology Harms Children (tampoco es un caso de clickbait; al menos no se anduvieron con rodeos). Son ocho puntos en los que ya no se confunde, sino que se mezcla deliberadamente, la disforia de género con la identidad de género, bajo la excusa de cuidar a los niños de tratamientos demasiado precoces en cuanto a modificación genital o tratamientos hormonales -lo que, en sí mismo, no es algo que no parezca razonable, dada la complejidad de la identidad sexogenérica. Son ocho puntos en los que se mezclan datos estadísticos –incluyendo datos sobre suicido de personas trans en Suecia-, hechos considerados biológicos (y por tanto es de imaginar que suponen, irrefutables) como la división, no tal dual como querrían, entre cromosomas XX y XY y consideraciones generales sobre la sexualidad sin brindar ningún fundamento. Por otro lado, no se aclara el uso del término “gender ideology” en el título, simplemente se lo da por supuesto.

En una nueva declaración de noviembre de 2018, es decir recién salida del horno en al momento en que me encuentro escribiendo esto, han escogido profundizar un poco en las ideas antes puntuadas. Esta declaración ya tiene un título con menos “gancho”, Gender Dysphoria in Children, y es por cierto bastante más extensa. Tanto que hay lugar aquí para glosarla entera, por lo que haré mención de algunos de los puntos que más me interesan. En primer lugar, se reforzará la idea de la precaución en la aplicación de tratamientos hormonales o quirúrgicos de disforia de género en los niños, lo cual, de nuevo, no deja de parecer razonable. A continuación se hará una breve historización del término “género” (gender) remontándolo… hasta John Money:

John Money, PhD, was among the most prominent of these sexologists who redefined gender to mean “the social performance indicative of an internal sexed identity”. In essence, these sexologists invented the ideological foundation necessary to justify their treatment of transsexualism with sex reassignment surgery and called it gender. (cursivas y negrita mías)

Y a continuación, una serie de datos producidos por la medicina, así que deberíamos llamarlos “científicos”, tendientes a justificar la negación del derecho de una persona a sentirse de un género diferente al que tradicionalmente se vio ligado al sexo que le dictan sus cromosomas, su genitales, y por supuesto, porque la neurociencia no podía falta aquí, su sexuado cerebro –al no ser yo mismo un científico no ingresaré en disputas para contradecir lo que sostiene aquí.  Ya en el párrafo de conclusiones, como no podía faltar, la autora del artículo, presidente del College, se despacha sobre aspectos que no son exactamente “medicinales”, pero que ella considera dentro de su ámbito de intervención:

Ethics alone demands an end to the use of pubertal suppression with GnRH agonists, cross-sex hormones, and sex reassignment surgeries in children and adolescents. The American College of Pediatricians recommends an immediate cessation of these interventions, as well as an end to promoting gender ideology via school curricula and legislative policies. Healthcare, school curricula and legislation must remain anchored to physical reality. 

Antes de una breve conclusión, se hacen necesarias algunas últimas consideraciones. Antes que nada, el uso de “ideología de género” suele conllevar, además del uso equivoco de término ideología, como vimos, el uso equívoco de la palabra “género”. Los artículos que mencionan la “ideología de género” usualmente no se refieren a las cuestiones relacionadas con el género en sus algunos de los usos más comunes por parte del (o los) feminismo(s): exclusión, violencia y desigualdad hacia las mujeres. Por el contrario, el blanco principal contra el que apuntan es la idea de “identidad de género”, la posibilidad de ser considerado una persona transgénero o transexual (trans, en todo caso). Sin embargo, este uso no suele aclararse, y dado que el término “género”, al menos en Latinoamérica, se asocia semánticamente a las mujeres, el rechazo a la “ideología de género” suele extenderse al rechazo a toda la lucha feminista, generando de un peligroso revanchismo machista. Se confunden así, y se rechazan en conjunto -y podemos suponer que en muchos casos deliberadamente- dos análisis diferentes de la realidad, que sin duda tienen sus amplios puntos de contacto, pero que no son necesariamente iguales. A su vez, esta indefinición, también permite que se extienda a todo el resto de las luchas del colectivo LGTB+, confundiéndose aquí, además de la identidad de género, la orientación sexual.

Sin pretender haber alcanzado el nivel necesario para que el artículo sea señalado como “polémico”, no intento cerrar ninguna discusión en este breve espacio. Simplemente llego aquí al final, preguntándome una vez más por la relación entre “ciencia” e “ideología”, cuestión que se inaugura, como vimos, en el mismo momento en que hace su aparición el uso moderno de este término. Acusar a la contraparte en la discusión de sostener una posición “ideológica” sigue siendo, acusarla de inventar una realidad a la medida de las necesidades. El problema de fondo esté probablemente en pensar que detrás de esa realidad “prejuiciosa y dibujada” nos espera otra realidad, es decir, LA REALIDAD, y que la podemos descubrir sólo nosotros con nuestros propios criterios, mientras que utilizando otros criterios de validación, a lo sumo, se llegará otra ideología menos contaminada. Es necesario considerar así que la idea de “género” tiene claros componentes filosóficos, que no quedan sujetos a una revisión científica, y esto no los convierte en una quimera. Es necesario considerar también que el concepto de “género”, en las dos vertientes que mencionamos antes, nos permite sumar una dimensión de análisis de esa realidad que no debe ser menospreciada o, dicho de otra manera, cuyo descarte empobrece los análisis que podemos establecer sobre nuestra realidad. Por eso, como filósofo de escritorio que me declaré, no puedo menos que recomendar la adopción de esta complejidad en la mirada, incluyendo sus dimensiones menos “científicas” (es decir, filosóficas y políticas, entre otras) y de esta manera, comprender que, como personas y como sociedad, necesitamos seguir dialogando y encontrar nuevos consensos a todo esta nueva perspectiva del género que, en su vertiente de la identidad, inauguró un psiquiatra allá por 1950.

Sin ánimo de presentar una bibliografía exhaustiva ni representativa del tema, dejo algunos vínculos que utilicé para escribir este artículo:

  • Antecedentes históricos y culturales de la ideología de género. (por Jorge Scala) – Catholic. Net
http://es.catholic.net/op/articulos/18429/cat/447/cap-1-antecedentes-historicos-y-culturales-de-la-ideologia-de-genero.html#modal
  • Gender Dysphoria in Children (por Michelle Cretella). American College of Pediatricians.
  • ‘Gender ideology’: big, bogus and coming to a fear campaign near you (por Gillian Kane). The Guardian – Reino Unido.
https://www.theguardian.com/global-development/2018/mar/30/gender-ideology-big-bogus-and-coming-to-a-fear-campaign-near-you
  • “Gender Ideology” Is a Fiction That Could Do Real Harm (por Michelle Gallo) Open Society Foundations – Estados Unidos de América.
https://www.opensocietyfoundations.org/voices/gender-ideology-fiction-could-do-real-harm
  • Gender Ideology Harms Children (por Michelle Cretella et al.). American College of Pediatricians.
  • La falacia de la ideología de género (por Jaime Ramírez Ortega) Diario El Mundo – El Salvador
  • Ideología de género (colaboraciones por Roger L. Parra Villasmil, Jesús Ignacio Carrillo Herrera, Rafael Sanz Carrera, Mónica Ballón Espejo) Revista Salus, Universidad de Carabobo – Venezuela.
http://salus-online.fcs.uc.edu.ve/salus2017/21-1/TOPICOS.pdf
  • Esta es la historia que los ideólogos de género no quieren que sepas (Traducido y adaptado por Diego López Marina) Agencia Católica de Informaciones (ACI Prensa)
https://www.aciprensa.com/noticias/esta-es-la-historia-que-los-ideologos-de-genero-no-quieren-que-sepas-23540
  • How do you upset the French? Gender theory (por Robert Zaretsky) The Boston Globe – Estados Unidos de América.
https://www.bostonglobe.com/ideas/2014/03/02/how-you-upset-french-gender-theory/1DzXUKcQxB01Hv6pN96gvJ/story.html

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