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El medio sigue siendo el mensaje

por Nicolás Alonso /ATLAS 18

Marshall McLuhan fue una especie de profeta de los medios. Desde la década de los 60 predicó acerca de los efectos de la tecnología en la sociedad. En esa época se vivía el boom de la televisión, que en poco tiempo se transformó en el medio tecnológico más utilizado en la población. Mc Luhan planteaba que el punto central de una tecnología no es el contenido sino que lo que realmente importa es simplemente el hecho de utilizarla. El medio también  influye en cómo el mensaje es percibido: ver la televisión más que el programa visto en cuestión. Tal apreciación fue popularizada en su frase hit: “El medio es el mensaje” que apareció por primera vez en el libro, Understanding Media: The Extensions of Man de 1964. (1)

Para el autor, cada medio y cada tecnología son extensiones del cuerpo y la mente. En un sentido amplio, unos rollers extienden las habilidades de nuestros pies y una foto de nuestra visión y memoria.  Más que como extensiones, éstas funcionan como prótesis dado que cada nueva tecnología empleada por el hombre implica también una amputación.

La historia mediática de la humanidad se ha trasladado de la palabra hablada a una escrita, interpuesta por la alfabetización y la imprenta. El desarrollo del medio impreso llevó a las personas a organizar sus percepciones para ajustarse a la página impresa caracterizada por un punto de vista fijo (2,3). El advenimiento de  las pantallas nos sacó progresivamente de ese punto fijo para proliferar y multiplicarse en el espacio. El actual consumo de medios es más confuso a medida que se atiende a múltiples ofertas simultáneas en diferentes dispositivos (por ej: uso simultáneo de netflix, celular y computadoras) o mezclar contenido y usos en un solo dispositivo (usar una computadora para trabajar, ver películas, comprar y socializar). En la era de los dispositivos móviles,  más que competencia se está pasando a una sinergia entre las pantallas. (4)

Cuando un medio tecnológico es novedoso, nos desvela y le prestamos particular interés pero a medida que se vuelve rutinario dejamos de darle la particular atención y se invisibiliza en la cotidianeidad. Aquellos televisores de los 60 hoy pasan inadvertidos en cualquier hogar. 

Esto no quita la influencia que ejercen sobre nosotros, individual y colectivamente. (1)

El  medio es también el entorno, dado que cualquier tecnología crea paulatinamente un entorno humano totalmente nuevo. Para McLuhan “Los entornos no son envolturas pasivas, sino procesos activos” (2,3). En términos de la era Digital / electrónica, podemos afirmar que se ha creado un entorno totalmente nuevo. Pensemos en un podcast, por ejemplo, éstos moldean el mensaje y lo hacen más cercano e intimista que la  radio tradicional. O el ajuste hacia la imagen y la velocidad de uso de, por ejemplo, instagram. 

La capacidad de Internet para capturar y mantener la atención no se debe únicamente al tipo de contenido online, también está impulsado por el diseño y la presentación subyacentes. Internet funciona con un autoperpetuante «mecanismo de atracción«. Aquel contenido que no logra llamar la atención se pierde rápidamente en un mar información entrante. Mientras que cualquier cosa que logra despiertar un mínimo interés se registra a través de clics y scrolls. Luego este contenido prolifera y se expande a otros similares. (5)

En la era digital, las personas están organizando sus percepciones para ajustarse a los estímulos ofrecidos por los medios digitales. Gloria Mark, quien estudia el fenómeno de multitasking, plantea que como Internet es digital, no lineal y discreto, nuestra atención ha venido a reflejar esto, se fragmenta fácilmente y la capacidad de concentrarse en este entorno de información es crítica. (6) Yeykelis y col. midieron el multitasking de medios de los participantes entre diferentes tipos de contenido de medios en línea mientras usaban solo un dispositivo (computadoras portátiles personales), y descubrieron que los  cambios ocurrían cada 19 segundos y el 75% de los participantes visualizaba el contenido en la pantalla  por menos de un minuto. (7)

Los ‘Nativos digitales’ (generaciones que crecieron con las tecnologías de Internet) tienden  hacia un modo «superficial» de procesamiento de información caracterizado por un escaneo rápido y  una contemplación y consolidación de la memoria reducidas. En relación con las generaciones anteriores, tienen más comportamientos multitasking que están vinculados a una mayor distracción y pobre habilidades de control ejecutivo. (8)

En una revisión reciente de la revista World Psychiatry (4) se esbozan las múltiples vías a través de las cuales Internet podría afectar la cognición, haciendo foco no solo en la, ya mencionada Atención, sino también en la memoria y el conocimiento. Es decir, en qué medida dependemos de Internet como nuestro principal recurso informativo. La facilidad de recuperación de información online reduce la necesidad de un procesamiento profundo para enviar información a la memoria. Confiar en la tecnología como fuente de memoria externa puede resultar en esfuerzos de aprendizaje reducidos ya que la información se puede recuperar fácilmente más tarde. Otro punto que menciona el artículo es la cognición social, vinculando la complejidad de las relaciones humanas a las consecuencias, personales y sociales, de incorporar cada vez más nuestras redes sociales e interacciones de un mundo virtual.  Sobre este último punto Mc Luhan concebía que la sociedad estaba camino a una Aldea Global. https://www.youtube.com/watch?time_continue=30&v=pSmVD31Qg0Q

Además, incluso cuando no se utiliza Internet para ningún propósito específico, los teléfonos inteligentes han creado  comportamientos de «verificación» que son instantáneos, generalizados y habituales: chequear los mails, ver si alguien leyó un mensaje o si hay notificaciones de redes sociales, etc. (9)

Entonces, en  lugar que una persona inicie una interacción con un dispositivo pasivo, los dispositivos mismos activamente nos interpelan con notificaciones, exigiendo atención. No podríamos decir que las notificaciones per se sean un problema, sino el  cómo y cuándo se reciben.

En un estudio experimental (10) se creó un grupo en el que las notificaciones se reciben todas juntas en “lote” cada 3 horas comparándose con un grupo que no recibió ninguna notificación y controles que recibían normalmente. En comparación con aquellos en la condición de control, los participantes cuyas notificaciones se enviaron tres veces al día se sintieron más atentos, productivos, de mejor humor y con un mayor control de sus teléfonos. Los participantes en el grupo por lotes también informaron menor estrés, mayor productividad y menos interrupciones telefónicas. En cambio en los que se desactivaron completamente las notificaciones se reportó más ansiedad y temor a “quedar desconectado”.

Actualmente las personas no pueden imaginar su vida sin el teléfono celular, se han creado  hábitos que podrían ser planteados como el resultado del refuerzo conductual de “recompensas de información” (5,9).  Estos hábitos han generado neologismos para dar cuenta de los nuevos efectos. El  Ningufoneo o  phubbing ( phone + snubbing) consiste en ignorar a una persona y al propio entorno por concentrarse en un teléfono u otro dispositivo. Mc Daniel y Drouin (12) lo examinaron en  173 parejas que completaron encuestas diarias sobre ningufoneo y medidas de bienestar relacional durante 14 días. La mitad de las parejas (56.1%) indicaron que experimentaron phubbing  en su relación romántica al menos unos días durante el período de estudio de 14 días. En los días en que los participantes calificaron más ningufoneo de lo habitual, se sentían peor por su relación, percibían más conflicto sobre el uso de la tecnología, califican sus interacciones cara a cara como menos positivas y experimentaban un estado de ánimo más negativo. Para los autores esto sugiere tecnología interfiere en el bienestar vincular y emocional. 

Otro término que se ha popularizado es la Nomofobia abreviado derivado de «no-mobile-phone phobia” que consiste en el miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil. También se han conceptualizado dentro de las adicciones conductuales las categorías de Uso problemático del teléfono móvil y uso problemático de internet. Ambas se conciben como uso excesivo con deterioro funcional asociado y síntomas de abstinencia y tolerancia (13). Ya comienza a ser sustancial la cantidad de artículos que vincula (con diferentes grados de asociación) a estos usos problemáticos con depresión, ansiedad,  rumiación, propensión al aburrimiento, desregulación emocional e inhibición conductual, ira y miedo. ( 5, 13-16) 

Mc Luhan, pese a haber sido tildado de determinista tecnológico, dijo que  las nuevas tecnologías conducían a nuevas estructuras de sentimiento y pensamiento. Falleció en 1980 sin llegar a ver el mundo actual en el que se puede afirmar que estamos atravesando una mutación (17), en parte condicionada por la transformación de los medios. 

1. Mcluhan, M, Comprender los medios de comunicación Las extensiones del ser humano

Editorial Paidos. 1996  (reedición de el original de 1964).

2. McLuhan M, Fiore Q. El medio es el masaje Un inventario de efectos. La marca editora 2015

3. Strate, L. (2012). El medio y el mensaje de McLuhan: la tecnología, extensión y amputación del ser humano. Infoamérica ICR, 7–8, 20. Retrieved from http://www.infoamerica.org/icr/n07_08/strate.pdf

4. Fernández Planells, A., & Figueras Maz, M. (2014). De la guerra de pantallas a la sinergia entre pantallas: El multitasking en jóvenes. Audiencias Juveniles y Cultura Digital, 87–105.

5. Firth J, Torous J,  Stubbs B, Firth J, Steiner G, Smith L, Alvarez-Jimenez M, Gleeson J,  Vancampfort D, Armitage C, Sarris J. (2019). The “online brain”: how the Internet may be changing our cognition Joseph. World Psychiatry, 18(2), 236–237.

6. Mark, G. (2015). Multitasking in the Digital Age. Synthesis Lectures on Human-Centered Informatics, 8(3), 1–113. https://doi.org/10.2200/s00635ed1v01y201503hci029

7. Yeykelis, L., Cummings, J. J., & Reeves, B. (2014). Multitasking on a Single Device: Arousal and the Frequency, Anticipation, and Prediction of Switching Between Media Content on a Computer. Journal of Communication, 64(1), 167–192. https://doi.org/10.1111/jcom.12070

8. Loh, K. K., & Kanai, R. (2016). How Has the Internet Reshaped Human Cognition? Neuroscientist, 22(5), 506–520. https://doi.org/10.1177/1073858415595005

9. Oulasvirta, A., Rattenbury, T., Ma, L., & Raita, E. (2012). Habits make smartphone use more pervasive. Personal and Ubiquitous Computing, 16(1), 105–114. https://doi.org/10.1007/s00779-011-0412-2

10. Fitz N; Kushlev K; Jagannathan R;  Lewis T; Paliwal P; Rely D. Batching smartphone notifications can improve well-being. Computers in Human Behavior, ISSN: 0747-5632, Vol: 101, Page: 84-94. 2019

11. Mark, G., Iqbal, S. T., Czerwinski, M., & Johns, P. (2014). Bored mondays and focused afternoons: The rhythm of attention and online activity in the workplace. Conference on Human Factors in Computing Systems – Proceedings, 3025–3034. https://doi.org/10.1145/2556288.2557204

12. McDaniel, B. T., & Drouin, M. (2019). Daily technology interruptions and emotional and relational well-being. Computers in Human Behavior, 99(May), 1–8. https://doi.org/10.1016/j.chb.2019.04.027

13. Panova, T., & Carbonell, X. (2018). Is smartphone addiction really an addiction? Journal of Behavioral Addictions, 7(2), 252–259. https://doi.org/10.1556/2006.7.2018.49

National Academies Keck Future Initiative(2013).The Informed Brain in a Digital World : Interdisciplinary Team Summaries THE DIGITAL.

14. Demirci, K., Akgönül, M., & Akpinar, A. (2015). Relationship of smartphone use severity with sleep quality, depression, and anxiety in university students. Journal of Behavioral Addictions, 4(2), 85–92. https://doi.org/10.1556/2006.4.2015.010

15. Elhai, J. D., Rozgonjuk, D., Yildirim, C., Alghraibeh, A. M., & Alafnan, A. A. (2019). Worry and anger are associated with latent classes of problematic smartphone use severity among college students. Journal of Affective Disorders, 246(June 2018), 209–216. https://doi.org/10.1016/j.jad.2018.12.047

16. Oviedo-Trespalacios, O., Nandavar, S., Newton, J. D. A., Demant, D., & Phillips, J. G. (2019). Problematic use of mobile phones in Australia…is it getting worse? Frontiers in Psychiatry, 10(March). https://doi.org/10.3389/fpsyt.2019.00105

17. Bifo Berardi Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva. Editorial Caja Negra. 2017


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