Sin categoría

Encentros Mupsicales: una crónica y una invitación

Sin un norte claramente establecido, pero con un gran entusiasmo, desde Atlas nos lanzamos a armar una serie de “encuentros”, “juntadas”, “sesiones”, o como quieran llamar a estos espacios que estamos gestando. 

La idea surgió a partir de la necesidad de empezar a reunirnos entre colegas “psi” y afines por fuera de los ámbitos académicos o laborales, que si bien son necesarios, suelen padecer del automatismo de lo rutinario (entre otras taras que aplastan de manera diversa a nuestras variopintas instituciones). 

La primera idea, en principio nada original, fue hablar de música y su vinculación con lo “psi”, algo que implicaba el riesgo de caer en los mil clichés que tanto hemos escuchado (la bipolaridad de Kurt Cobain, la esquizofrenia de Syd Barret, la toxicomanía de Charly García, etc.). Pero teníamos un antídoto para los lugares comunes: el contacto con Daniel Melero (y amables cantidades de vino de la bodega Azul de nuestro amigo Alejandro Fadel).

Y “el Dani” (así le decimos ahora) no nos defraudó. Partiendo desde una concepción “mórbida” del arte y una preferencia por las formas “bajas” de la cultura, siempre polémico y ajeno al sentido común, discurrió sobre temas de todos los colores. Desde las más modernas parafilias (nos habló de la mecanofilia, un extraño hábito cada vez más común entre los estadounidenses, que consiste en tener relaciones sexuales con sus camionetas), hasta la inteligencia artificial y la “estupidez artificial”, pasando de manera enigmática por elucubraciones distópicas como el comercio de cerebros de fetos humanos.   

La Balsa y la pulsión de muerte

Poco amante del uso terapéutico del arte, dijo: “la música “saludable”, la que te relaja, es un concepto asqueroso para oír música, eso es enfermedad. Que la música tenga un uso según cómo te sentís a mí me parece propio de un problema. Yo a esa gente la mandaría al loquero.

En línea con lo planteado por Joanna Moncrieff, confesó que le atrae mucho la psiquiatría “por el manejo equívoco que hace de la química. Una droga apropiadamente suministrada produce cambios importantes”. En la misma línea, habló sobre el uso problemático de sustancias como “tener una medicación inexacta hecha por vos mismo y no saber manejar la dosis”.

Ante una pregunta de Marcos Zurita sobre su lugar de productor, y aclarando que no se trata tanto de su gusto musical como de la extracción de lo más original de cada artista, dijo: “Se me ha acusado de parecerme más a Freud que a un buen productor. Todo proyecto en que me involucré, me metí porque veía algo interesante. Aunque no me gustara. Nunca es mi intención cambiar eso, no es imponer mi sonido, es que florezca, que se vea más esa idea singular. Mi función siempre ha tendido a la idea de creer que ahí hay algo interesante”.

En el segundo encuentro, Zurita y Rousseaux dispararon una desopilante serie de “interpretaciones” sobre algunas canciones pop. De Gloria Trevi a 2 Minutos, Rousseaux supo desplegar con maestría su enfermiza erudición punk, y analizar letras de personajes tragicómicos como el malogrado Ricky Espinosa, o el melancólico niño adulto Joey Ramone. Zurita nos sorprendió con su amplio conocimiento sobre la obra de los ídolos de nuestras madres (José Luis Perales, Julio Iglesias y Joan Manuel Serrat, entre otros galanes maduros). A destacar la profundidad del análisis psicológico en los que nos sumergió a partir de las letras de Pimpinela…    

Olanzapina demoníaca

A la hora del cierre de edición de este número de Atlas nos quedaban dos encuentros más por hacer: un tercer encuentro en el que Zurita y Rousseaux darán la segunda parte “Psicopatología del pop”. Y un cuarto y último (el sábado 7 de septiembre), en el que Diego Costa y Marcos Zurita tratarán de decir algo coherente a partir del tema del “gusto y el fan club”, cerrando este delirio como corresponde, con asado y fiesta en la terraza de La Sede.

Agradecemos a los amigos y colegas que llenaron la Sede (en los dos primeros encuentros no cabía ni un alfiler), y que hicieron que Atlas empiece a ser algo más que una revista. 

Los invitamos. Más información: maildeatlas@gmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *