Por A. Rousseaux

Nowhere Woman

Estados Unidos no puede evitar demostrar que aun en la recesión y en la peor crisis inmobiliaria de su historia son mejores que el resto del mundo. Pero aun con ese intento, muestran el peor efecto de un sistema al cual algunxs incredulxs todavía aspiran. La Crisis Financiera Global de 2008 se desató de manera directa debido al colapso de  burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos en el año 2006, que provocó la llamada crisis de las hipotecas. Miles de familias quedaron sin hogar y en la calle. Sus repercusiones tuvieron alcance global en todas las bolsas económicas y hasta a nivel alimentario. Este periodo ha sido retratado en la ganadora  del óscar Nomadland, basada en el libro de Jessica Bruder Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century.

Fern (Frances McDormand, si, la de Fargo) es una mujer que trabajo toda su vida en la empresa yesera de su pueblo (con algún trabajo alternativo esporádico), irónicamente llamado Empire. Luego de la muerte de su esposo y el cierre de la empresa, se queda literalmente sin nada. Toda la ciudad dependía de la empresa, con lo cual necesariamente se tienen que ir.  Ante esta situación, la protagonista decide emprender un viaje al oeste de Estados Unidos (clara referencia a los pioneros del país del norte) en busca de trabajo y porque no, de sí misma. Deja sus cosas en una baulera, se lleva otras tantas en una camioneta que acondiciona para vivir e inicia un lo largo del camino donde la vemos pasar por diferentes trabajos temporarios. 

Antes de seguir y sin ninguna intención de romantizar la pobreza, tengamos en cuenta que en nuestro país ya tuvimos nuestro periodo de trabajadores errantes.  Durante el periodo iniciado en inicios de 1900 y con la necesidad de mano de obra para la cosecha, prolifero la mano de obra “golondrina” europea, quien venía en época de trabajo para después regresar al viejo continente. Se los denomino linyeras, por el elemento en el cual llevaban sus pocas pertenencias, la linya, un palo con una bolsa en la punta. A los trabajadores golondrinas locales se los conoció como crotos, en honor Gobernador de Buenos Aires don José Camilo Croto quien ante la queja de los ingleses que trabajaban en los ferrocarriles por la cantidad de paisanos que viajaban sin pagar, el gobernador resolvió el problema limitando a 12 la cantidad de personas que podían viajar gratis en el tren; se les decía “Uds. siguen por Croto”, haciendo bajar al resto. Así se veían infinidad de personas aun en los techos de los trenes cargueros. El croto más famoso de la República Argentina es Bepo Ghezi. Oriundo de Tandil, anduvo veinticinco años en la vía, las cuales fue plasmando en viejos cuadernos Laprida. Con esto Hugo Nario 1Hugo Nario (1929-2019) escritor y periodista argentino. Colaboró de los diarios La Nación y Clarín y en la revista Todo es Historiaescribió Bepo, vida secreta de un linyera, con varios documentales y una película en su haber. Su hermosa amistad con “El Francés” y el relato de la travesía a campo abierto son historias que todxs deberíamos leer en algún momento. Hay que mandarle una copia Bruder.

Volviendo a la película, Fern se autodefine como “sin casa” (houseless) 2Según el análisis del Acta de Recuperación y Reinversión Americana (2009), el aumento de la indigencia en EE.UU se debió a tres factores: la perdida de programa de viviendas; presupuestos en subsidios que no se ajustaban al costo de vida, pérdida de empleos y desempleo; y, por último, el cierre de instituciones psiquiátricas estatales sin la creación de servicios comunitarios de asistencia y alojamiento.pero no “sin hogar” (homeless); en su camioneta lleva lo que define su idea de hogar, coma si también se va encontrando con personajes que sacando  Dave (David Strathairn), hacen de sí mismos. Linda May es una de ellxs, antigua mesera, camionera y ejecutiva de seguros, quien luego de una recesión económica en su país y perderlo todo, empleo, ahorros y patrimonio, se embarcó en una vida nómada en su camioneta, esperando algún día armar su propia casa autosustentable. Es la que la invita a Fern al encuentro de nómadas en el desierto, donde este grupo de personas, en su mayoría adultos mayores, viven en comunidad, intercambiando cosas, experiencias y tiempo.  Aquí conoce a Bob Wells. Quien ha dedicado buena parte de su vida a fomentar una vida nómada, dando esperanzas a aquellxs que se sienten desposeídos. Tiene canal de youtube donde da consejos para vivir en la ruta. Su viaje sigue, sin antes conocer a su hermana y su esposo que se dedica a los bienes raíces, momento de Fern estupefacta escucha como ni en su familia han aprendido que el sistema es lo que causa pobreza. Luego, regresa a su pueblo natal, el cual esta desierto. Visita su casa y podría haberse quedado, nadie la hubiera echado. Pero decide emprender nuevamente su camino, no sin antes regalar las cosas que todavía tenía en su baulera.

¿Y qué tiene que ver la psiquiatría en todo esto?

Una de las características descriptas por Hecker al hablar de la hebefrenia en 1871, es la “tendencia al vagabundeo”. Y esto sirvió de excusa para que aun en la actualidad se crea que la gente que vive en calle es psicótica.  A su vez, durante el siglo XIX, en el continente europeo, se presentó una epidemia de locos viajeros, dromomanos según la definición de la época, que resultó ser un problema para los recientemente creados estados europeos.3Vaschetto E, “Los descarriados. Clínica del extravío mental: entre la errancia y el yerro”, Editorial Grama, Buenos Aires, 2010.  Dentro del grupo de vagabundos se solían incluir a los mendigos, huérfanos, malvivientes que deambulan dentro de las ciudades y entre ellas, sin causar mayores problemas, salvo por su presencia. En nuestro país, las crecientes oleadas inmigratorias llevo a un aumento de la población de los vagabundos urbanos. Dentro de esta población existía un grupo que llama la atención de los incipientes alienistas argentinos: los atorrantes. Distintos de los crotos y linyeras, quienes en su errancia rural no dejaban de ser parte de la maquinaria productiva agrícola, mano de obra fundamental en un modelo económico agroexportador; distintos a los así llamados chiffoniers, 4En 1919 el Dr. Atilio Rocatagliata escribe su tesis de medicina titulada “Los Chiffoniers (Los traperos)”. En la misma hace un análisis de un tipo de oficio urbano, iniciando el mismo desde el punto de vista psicológico. Compara al trapero con un filósofo, quien vaga sin preocupaciones por calles y plazas, revisando la basura del rico y el humilde por igual. quienes se encargaban de recorrer las calles de la ciudad y los basureros en busca de algo que les pueda ser útil. Distintos porque simplemente no hacían nada. Tengamos en cuenta que esta expresión nos es propia. Para  Miguel Cané5Miguel Cané (1851-1905). Escritor y Político argentino. Representante de la así llamada generación del 80, logro el cargo de intendente de la ciudad de Buenos Aires.  Posee una vasta obra literaria, de la cual se destaca Juvenilia., el atorrante sería el que se hiela, dado su precaria situación habitacional. Esta última característica lo acerca a la explicación popularmente aceptada de que su nombre proviene de la costumbre de habitar los caños de tormenta ubicados en distintas zonas de la ciudad de Buenos Aires entre 1882 y 1886, cuya marca era “A. Torrent”. 6Gutiérrez L, Mendigos y Vagabundos, en La Marginalidad, Cuadernos de Historia Popular Argentina, Centro Editor de América Latina, Junín, Argentina, 1982/86.También cabe señalar que dado que se los definía como una población ociosa, se cree que su origen también proviene de los que atorran (duermen)7Lugones B, Los caballeros de industria, en La Nación, Buenos Aires, 6 de abril 1879.  Citado en: Gobello J. Bossio J, El atorrante, Ediciones del candil, Buenos Aires, 1968..  El origen de esta población era, según la mayoría de los autores interesados en el tema, predominantemente extranjero, lo cual llevo a postular que esta forma de marginalidad era exportada, producto de una inmigración con alguna capacidad laboral que, al no poder hacerlo, se autosegregaban. 

Ya desde la creación de la matriz disciplinar psiquiátrica argentina, obra de Lucio Melendez, 8Lucio Meléndez (1844-1901). Médico argentino. Director del Hospicio de las Mercedes. Pionero de la medicina forense, patología mental y la psiquiatría en nuestro país, siendo el primer docente en la Universidad de Buenos Aires que se dedicó a estos temas. toma relevancia el problema que acarrea esta particular población. En “Neurosis de los atorrantes”, el autor antes nombrado los engloba dentro de diversos estados neuropáticos 9Al utilizar el término Neurosis, este autor utiliza la definición cercana a Syndeham, la cual delimita las enfermedades propiamente neuronales, no habiendo relación con el psicoanálisis freudiano., según sus distintas manifestaciones, no configurando una entidad nosológica en particular. Comentan que son recogidos en comisarías, aunque se los ve en mayor número en los paseos públicos, estaciones de ferrocarril y en los caños de fierro de las obras de salubridad. Son presas del desenfreno de las libaciones alcohólicas, dipsómanos de las clasificaciones utilizadas en esa época, condición que los lleva sin más al asilo. Si sale del mismo y al haberse desentendido de toda la sociedad, caen en una profunda depresión moral según este autor, quien solicita la creación de un asilo especial para modificar los malos hábitos que los aquejan. 10En el reglamento de asilos de mendigos queda explicitado que dicho establecimiento “no fue creado para redimir de la mendicidad a los infelices desvalidos” (sic). En 191111 Por citar algunos ejemplos: Consiglio P, Los vagabundos, traducción de J Martínez Reus, Archivos de Criminología, Psiquiatría y Ciencias Afines, Tomo X, 1911, pág. 432-449. Anchorena, JM, Prevención de la vagancia, Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal, Tomo IV,1918, pág. 711-724. Darder, V. La psicopatología del vagabundaje, Congreso Medico del Centenario, Montevideo, 1930, pag.37-49. Rems, G, El vagabundismo. Su prevención y Represión, Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal, Tomo X, 1932, pág. 263-277.comienzan a circular una serie de artículos donde se trata directamente el problema del vagabundaje desde una perspectiva estrictamente psiquiátrica. Si bien no se nombra a los atorrantes, si es interesante resaltar como se diluye el termino especifico en un término general, de la mano de una explicación que parte de la base que los vagabundos o son psicópatas o son segregados, pero siempre anómalos. También es interesante como se empieza a hacer uso de síntomas descriptos por autores de renombre como Charcot12 Jean Marie Charcot (1825-1893), neurólogo francés y profesor de anatomía patológica. Precursor de la psicopatología, su obra y sus enseñanzas acerca de la relación entre diferentes afecciones cerebrales como causa de enfermedades motrices influyo profundamente en el campo científico de su época. Según algunos de los artículos arriba citados, fue el primero que en 1889 señalo que el fondo anómalo de los vagabundos, diagnosticándolos como neurasténicos, por su inestabilidad mental y abulia. Se pregunta si esto es una condición preexistente o producto de las repercusiones de una vida en un medio hostil. y Kahlbaun,13Karl Kahlbaun (1828-1899). Psiquiatra alemán. Se alejó del concepto de psicosis única imperante en su época, utilizando la evolución sintomática lo que le permitió la individualización de cuadros con características propias, la catatonia y la hebefrenia. En el artículo de Consiglio arriba citado refiere que los vagabundos tendrían una ataxia psico moral, correspondiente a la frenastenia hebefrenica, descripta inicialmente por el autor germano. utilizando sus conceptos en función del problema que este grupo genera en la sociedad. Si quieren saber más del tema, escriban a la casilla de Atlas.

No se descarta que exista una relación entre los trastornos mentales graves y la situación de calle, pero si hay que poner en duda que esta sea univoca e inevitable; la experiencia clínica nos muestra que la mayoría de las personas con trastornos mentales graves no se encuentran en situación de calle, siendo solo una minoría los que llegan a esto. A su vez, la gente que se encuentra en situación de calle, en particular luego de que diferentes desencadenantes socioeconómicos generen aumento de personas fuera del sistema, no suele presentar tratamientos previos en salud mental y una vez en situación de calle suelen iniciar tratamiento. Esto lleva a plantear algo que quizás suene una obviedad: vivir en la calle enloquece, pero lo que más enloquece es no tener una comunidad que te acompañe. Nada segregante que el sistema y la única forma de sobrevivirlo y combatirlo es en grupo.  Inserte aquí la cita de Oesterheld. Es lo más importante, a mi parecer, que transmite Nomadland, donde nos muestra que personas adultxs mayores, descartadas de un sistema que les ofrece una pensión miserable para vivir, se unen para empezar a poder disfrutar la vida. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *