Por J. Fabrissin

1. El artículo estrella de este tiempo

Este mes The Lancet Psychiatry publicó un artículo que está destinado a ser uno de los más citados en el seno de la especialidad como en los medios masivos de comunicación. 

El artículo se llama “6-month neurological and psychiatric outcomes in 236 379 survivors of COVID-19: a retrospective cohort study using electronic health records” y está firmado por Taquet M, Geddes JR, Husain M, Sierra L y Harrison PJ. The Lancet Psychiatry, April, 2021. 

Es un estudio retrospectivo, en base a un registro de 81.000.000 de personas, de las cuales se seleccionó las que tuvieron diagnóstico de COVID entre enero y diciembre del 2020, y los compararon con una cohorte control conformada por pacientes con otras patologías. 

Se estimó la incidencia de 14 patologías neurológicas y psiquiátricas (tales como hemorragia intracraneal, ACV isquémico, parkinsonismo, síndrome de Guillain-Barré, encefalitis, demencia, trastornos de ansiedad, del estado del ánimo y psicóticos, uso de sustancias e insomnio, entre otros) en los 6 meses posteriores al diagnóstico de COVID. 

De un total de 236379 pacientes diagnosticados con COVID, la incidencia de patologías neurológicas y psiquiátricas al cabo de 6 meses fue de 33,62%. En un tercio del total se trató del primer diagnóstico (no tenían antecedentes de la patología). 

La incidencia fue: 0,5% hemorragia intracraneal, 2,10% ACV isquémico, 0,11% parkinsonismo, 0,67% demencia, 17,39% ansiedad, 13,6% depresión, 6,5% consumo de sustancias, 5,4% insomnio, 1,4% psicosis. 

Se puede ver en la siguiente tabla. 

El riesgo fue mayor en pacientes con COVID más severo (severidad= ingreso a UTI y encefalopatía). Sin embargo, este riesgo es más claro para las patologías neurológicas que para las psiquiátricas, sugiriendo que el desarrollo de éstas últimas se relacionan más con las implicancias subjetivas de padecer COVID. 

Ya está, el artículo definitivo para todo aquel que pregunte o que quiera decir algo acerca sobre el tema. Sugerencia: “Investigadores, por el momento no hace falta seguir investigando sobre este tema”.   


2. De la decepción a la ilusión

Decepción. 

A uno de los autores del mencionado artículo nos lo volvemos a encontramos en un artículo del mes pasado. Veamos lo que escribe: 

Cada tanto, uno cree tener un vistazo del futuro. A veces es una visión fugaz, a veces un fantasma resplandeciente. Muy efímero para distinguir su forma claramente, puede prometer mucho pero finalmente diluirse en la oscuridad, no llegando a realizarse. Sin embargo, muy ocasionalmente es una aspiración de largo plazo, una que se revela a sí misma por un tiempo suficiente para considerar su importancia, para ponderar lo que puede significar. Los últimos meses han sido testigos de tal revelación.” 

Hasta acá, uno se ve sorprendido por una retórica inusual para un artículo científico, más propia de un texto de divulgación, o quizás de la ciencia ficción de hace más de 50 años. Hasta acá lo celebramos entusiasmados, queremos saber más, queremos ver para dónde va tan rimbombante introducción. (Spoiler: se avecina una decepción.) 

Por primera vez, podemos considerar seriamente la posibilidad de un test sanguíneo para screening de la enfermedad de Alzheimer. Las ramificaciones son profundas.” 

Y si seguimos, se vuelve peor. “Mediante la combinación de biomarcadores plasmáticos y tests cognitivos, podría ser posible reclutar pacientes con Enfermedad de Alzheimer pero sin demencia para someterlos a ensayos clínicos terapéuticos mucho más precozmente y monitorear los efectos de terapias experimentales mucho mejor de lo que podemos ahora” (Brain  2021 Mar. Blood tests to screen for Alzheimer’s disease. Husain M et al.).

Ilusión. 

Pero confieso que me dejó intrigado, más allá de la derivación que tuvo, la prosa con la que estaba escrito ese paper, algo no habitual para un médico-científico. Me pregunté si es que se trataba de una marca de autor, así que busqué otros de sus textos. 

Y la sorpresa fue grata (¡con lo poco que uno se alegra!) al comprobar que Masad Husain tiende a escribir así. Por momentos un tanto ingenuo, por momentos desafiante dado el lugar que ocupa en el campo científico. 

Husain es todo esto: MA DPhil BMBCh FRCP FMedSci FAAN FEAN y profesor de neurología y neurociencias cognitivas de la Universidad de Oxford. 

Pero a los fines que nos importa, diremos que desde este año es el editor de la revista “Brain” (sí, también está hay otros journals de títulos concretos, como “Hueso”, “Revista de Hueso y Articulación”, “Corazón”, “Pulmón”, “Tiroides”) y que en sus editoriales, columnas de opinión o comentarios de libros da rienda suelta a su pluma, usualmente atada a los cánones que impone la academia. Y, digámoslo, su pluma está bastante encadenada ya que es un asiduo publicador de artículos.

Los dejo con unos ejemplos de su estilo. 

“¡Nunca te metas con los lóbulos frontales! Ese fue un sabio consejo que me fue ofrecido una vez, hace muchos años, por un eminente neurólogo cognitivo, mientras sorbía su Vesper Martini. ‘Es el cementerio de los indigentes que terminan organizando simposio sobre este tópico así otros, igualmente afligidos, tienen la oportunidad de desahogarse en una terapia de grupo.’ Por supuesto, estaba exagerando para causar impacto. Lo entendí así. (Comentario del libro “On Task”, Brain, 2021).

“Los abordajes reduccionistas de las enfermedades neurológicas han demostrado ser altamente seductores e inmensamente frustrantes. Son seductores porque presentan simples y elegantes explicaciones mecanicistas que, por su propia naturaleza, proveen blancos para el desarrollo de fármacos. Pero también se han vuelto profundamente frustrantes. ¿Por qué? Porque se vuelvo crecientemente aparente que no importa cuánto entendamos sobre las bases moleculares de algunas enfermedades, igualmente resultará insuficiente para dar cuenta de todas sus manifestaciones o para el desarrollo de terapias efectivas. En ninguna otra parte esto ha sido más evidente que en el campo de los trastornos neurodegenerativos, a los cuales, ahora, la industria farmacéutica detesta tocar. Sus dedos fueron quemados por una serie de ensayos sobre la enfermedad de Alzheimer que dieron resultados negativos, por aspiraciones de curas transformativas que fueron rápidamente remplazadas por –quizás más realista- el objetivo de control de síntomas” (Targeting network dysfunction in neurodegenerative diseases. Brain, December 2019.) 

“Es un momento precario. Cuando la gente mire hacia atrás a esta época podrán no verlo de este modo, pero nosotros, quienes lo vamos atravesando ahora, empezamos el nuevo año al borde de un futuro extremadamente incierto. ¿Estamos al borde de una salida del dominio absoluto que la pandemia tuvo sobre nosotros en el 2020? ¿Podrá la ciencia y los notables programas de vacunación que se iniciaron hace sólo unos meses proveer la solución decisiva? ¿O estamos siendo falsamente optimistas acerca de los meses venideros?” (An uncertain year: looking back, moving forwards. Brain, January 2021). 

“La necesidad biológica de dormir es intrigante. Al día de hoy, es un rompecabezas que escapa a una explicación definitiva, pero también es difícil hacerlo a un lado. Todos dormimos. De hecho, parece que todos tenemos que dormir. Si no, la presión por dormir se vuelve irresistible, pero, aun así, entendemos muy poco acerca de por qué hay una necesidad universal para dormir –o por qué nos toma tanto de nuestro tiempo.” (Sleep and neurodegenerative diseases, Brain, March 2021.)

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